domingo, 20 de marzo de 2011

¿Intentaron los servicios secretos británicos asesinar a Lenin?

REINO UNIDO | Primera Guerra Mundial

Vladimir Ilych Lenin pronuncia un discurso en la Plaza Roja de Moscú.

Vladimir Ilych Lenin pronuncia un discurso en la Plaza Roja de Moscú.

Nuevos documentos conocidos en las últimas fechas parecen contradecir lo que la Historia oficial ha mantenido durante un siglo: que los servicios secretos británicos no tuvieron nada que ver en el intento de asesinato de Lenin en 1918.

Los documentos han sido difundidos ahora por la cadena pública británica BBC y arrojan nueva luz sobre lo que durante décadas se ha conocido como 'la conspiración Lockhart', que ha sido objeto de numerosas teorías, estudios, libros e incluso películas de cine.

Los hechos se remontan a principios de 1918, en los momentos finales de la Primera Guerra Mundial, cuando el nuevo Gobierno bolchevique ruso negociaba un acuerdo de paz con Alemania para conseguir que sus soldados volvieran a casa, un acuerdo que preocupaba en Londres.

El Gobierno británico temía que una inminente retirada de las tropas rusas permitiera a Alemania, que aún estaba luchando en dos frentes, reforzar sus defensas en el frente occidental.

Robert Bruce Lockhart

Para evitarlo, y para conseguir que Rusia volviera del lado de los aliados, los británicos enviaron a Moscú a Robert Bruce Lockhart, un diplomático escocés de 30 años conocido por su afición al buen vino, las mujeres y los deportes, que se convirtió a partir de ese momento en el representante de la corona en la capital rusa.

Al principio, todo pareció indicar que Lockhart podía convencer a los bolcheviques, pero en marzo de ese año los soviéticos firmaron el acuerdo de paz de Brest-Litovsk con los alemanes, lo que terminó con cualquier esperanza de que los rusos ayudaran a los aliados.

Londres no se dio por vencido, y de acuerdo con las nuevas evidencias conocidas ahora, decidió que la alternativa era derrocar al Gobierno bolchevique y reemplazarlo por otro que estuviera dispuesto a volver a declarar la guerra a Alemania.

En este sentido, los documentos demuestran que en junio Lockhart pidió dinero a Londres para poder financiar las actividades de varias organizaciones anti-soviéticas, y que el Foreign Office recomendó al Departamento del Tesoro que aprobara esa partida.

Fuerza militar

De hecho, a finales de mayo los británicos decidieron enviar una pequeña fuerza militar a Arjánguelsk, en el norte de Rusia, bajo el pretexto de prevenir que toneladas de equipamiento militar británico, facilitado a los rusos, cayera en manos alemanas.

No llegó a prosperar, pero el auténtico objetivo era que una fuerza de 5.000 soldados británicos se uniera a los 20.000 militares letones que componían la guardia del Kremlin, que Londres consideraba que podría rebelarse en contra de los bolcheviques.

Posteriormente, Lockhart envió un telegrama a Londres tras reunirse con un militante anti-bolchevique llamado Savinkov, que decía así: "Propuestas contrarrevolucionarias de Savinkov. El plan es que, con la intervención aliada, los barones bolcheviques sean asesinados y se instaure una dictadura militar".

Bajo el telegrama hay una nota con la firma de Lord George Curzon, que formaba parte del gabinete de guerra del Gobierno británico, que afirma: "los métodos de Savinkov son drásticos, aunque si tienen éxito probablemente serán eficaces, pero no podemos decir o hacer nada hasta que no se haya decidido intervenir".

Fue el 30 de agosto de 1918 cuando una mujer, la militante social-revolucionaria Fani Yefímovna Kaplán disparó contra Vladímir Ilich Uliánov "Lenin", el fundador del Estado soviético, que resultó herido de gravedad con dos impactos de bala, pero sobrevivió.

Interrogatorio en el Kremlin

La Cheká (antecesora del KGB) detuvo horas después a Lockhart, que fue interrogado en el Kremlin y que, según los documentos de la policía secreta soviética, confesó que formaba parte de una conspiración para asesinar a Lenin y derrocar a los bolcheviques.

Pero a principios de octubre de 1918, Lockhart fue puesto en libertad en un intercambio por un diplomático ruso en Londres.

En sus 'Memorias de un Agente Británico' escritas en la década de 1930, Lockhart aseguró que no tuvo nada que ver en el intento de asesinato del líder soviético, pero en una carta desvelada ahora por la BBC su hijo dijo que su padre no contó toda la verdad.

El profesor que encontró esta carta en archivos estadounidenses, Robert Service, cree que la única manera de aclarar definitivamente este episodio histórico es tener pleno acceso a los archivos, pero más de 90 años después Londres aún lo considera "secreto de Estado".

sábado, 5 de marzo de 2011

Libia italiana. Imperialismo

Cien años sin Estado

La brutal colonización italiana de Libia a principios del siglo XX impidió que surgieran instituciones y clase dirigente

ANDREA RIZZI - Madrid - 05/03/2011

Este año se cumple un siglo del desembarco de las primeras tropas italianas en las costas de Tripolitania. En estos 100 años, los pueblos del territorio hoy conocido como Libia han recorrido un turbulento periplo político: remota y descuidada provincia otomana; torturada colonia de la Italia liberal, primero, y fascista, después; apática y frágil monarquía; régimen de Muamar el Gadafi. Tan dispares experiencias -entrecortadas por un periodo de Administración británica (1943-1951)- comparten grosso modo un denominador común que sigue marcando la Libia actual: el hostigamiento a toda forma de vida institucional y al nacimiento de una clase dirigente local.

Entre 1930 y 1933 Italia construyó una red de 16 campos de concentración

La etapa italiana (1911-1943) constituye sin duda una experiencia decisiva en la formación de la Libia actual. Hasta la unificación decidida por Roma en 1934, el territorio permanecía dividido en las provincias de Tripolitania (oeste), Cirenaica (este) y Fezzan (sur). "Cuando los italianos desembarcan en octubre de 1911, la Tripolitania es una provincia otomana bastante descuidada en la que sin embargo se detectan algunos brotes de progreso, avances en la instrucción, algo de prensa y hasta, en algunos ambientes, un incipiente deseo de unificación con la Cirenaica. La llegada de los italianos, que aplican el clásico divide et impera, rompe ese proceso y congela la sociedad local. Libia se queda atrás", explica Nicola Labanca, profesor de la Universidad de Siena especializado en historia colonial italiana.

Los italianos encuentran una resistencia que les obligará a luchar hasta 1934, a menudo con gran brutalidad, para pacificar el territorio libio. "Italia teme rebeliones y opta por dos políticas muy duras y repletas de consecuencias", argumenta Labanca. "Por un lado, una represión brutal. Pocos saben que entre 1930 y 1933 la potencia colonial, que tenía dificultades para vencer la resistencia, constituye una red de 16 campos de concentración en Cirenaica. La mitad de la población de la zona interior de la región es deportada a esos campos. Pero ya en 1911, tras el primer revés militar, los italianos habían deportado a 3.000 de los 30.000 habitantes de Trípoli". Los historiadores debaten sobre el volumen real de las masacres y deportaciones, pero no hay duda de que fueron de gran escala.

"Por otra parte", prosigue Labanca, "los italianos optan por no extender la educación. Optan por disgregar la clase dirigente local en formación. Italia no instituirá nunca una universidad en Libia. Las potencias coloniales liberales lo hicieron, y fomentaron que los hijos de la clase dirigente local estudiaran en la metrópolis. No fue este el caso de Italia en Libia. Hay que tener presente que el colonialismo italiano, a diferencia del británico o francés, es fundamentalmente un colonialismo fascista, con una profunda ideología racista". Benito Mussolini conquistó el poder en 1922.

Federico Cresti, historiador de la Universidad de Catania y autor de No desees la tierra de otros. La colonización italiana en Libia, aporta un dato esclarecedor: "Un informe de 1950 señala que había en Libia 10 licenciados en universidades italianas. Hay documentos en los que se dice explícitamente que para la población local es suficiente la instrucción primaria. Al menos hasta 1934, la política fascista es punitiva".

Italia reprime, evita educar y no siembra ninguna semilla de vida institucional. Marcadas las debidas distancias, hay cierto continuismo en estas políticas con la monarquía del rey Idris y, sobre todo, el régimen de Gadafi, que no cuenta con un Parlamento y mantiene a las universidades en un estado de asfixia letal.

Frente a los italianos se yergue sobre todo el movimiento de resistencia cirenaico, impulsado por la cofradía musulmana de los senusos, y liderado por Omar el Mojtar. Gadafi ha intentado construir un sentimiento nacionalista alrededor de esa figura y de la resistencia. El coronel se presentó a una cumbre con Silvio Berlusconi con una foto del héroe colgada como una medalla en el pecho. El Mojtar fue capturado y ajusticiado por los italianos en 1931.

Pacificados los territorios, los italianos los unen en 1934. "Es importante notar que se trata de regiones históricamente separadas", dice Cresti. "En los años veinte hubo incluso enfrentamientos entre ellas. Clanes de Tripolitania veían mal el ascenso de la cofradía islámica de los senusos".

Una vez pacificada y unificada, bajo el liderazgo de Italo Balbo, los italianos se lanzan a una política de construcción de infraestructuras. Terminan la carretera que une Trípoli y Bengasi. Hay cierto avance económico. "Pero esto no puede de ninguna manera compensar la destrucción causada", zanja Cresti.

lunes, 31 de enero de 2011

No creas en lo que ven tus ojos...

JUAN GOYTISOLO 30/01/2011

"La plebe no debe recibir educación. Pues si sabe tanto como yo, me desobedecerá en la misma medida en la que ahora me obedece". Catalina la Grande, zarina de Rusia.

La revuelta cívica tunecina es un faro esperanzador, ilumina el espacio que va del Atlántico al Golfo

Los pueblos han comprendido que pueden ser dueños de su destino

A fines de los setenta del pasado siglo mantenía una relación amistosa en París con un inmigrante magrebí a quien guié por el laberinto administrativo de la reunificación familiar con su segunda esposa y los hijos que tuvo de ella, objetivo alcanzado, si mal no recuerdo, en 1980. Sus tres vástagos de nacionalidad francesa son ahora: cuadro de una empresa multinacional (la hija mayor); otra licenciada en biología; y un joven estudiante de ingeniería industrial. Los dos hijos de la mujer de la que se divorció antes de emigrar siguen en Argelia pese a los esfuerzos de mi amigo por traerlos también a Francia. Ambos abandonaron sus estudios en la escuela pública. trataron de dar el salto a Europa pero fueron devueltos a su país y allí permanecen sin trabajo ni expectativas de cambio, como centenares de miles de hitistas (aguantaparedes) abandonados a su suerte.

Este caso resume de modo gráfico el resultado de las derivas sucesivas de un proyecto político que fue en sus orígenes laico y democrático hacia una dictadura militar y un régimen de partido único responsables del hundimiento de Argelia en la autocracia y el subdesarrollo. La eliminación cuidadosamente planeada de cuantos líderes sustentaban dicho plan en sus inicios abrió en efecto las puertas a una ideología retrógrada que desembocaría más tarde en el oscurantismo islamista y la guerra civil de los años 90.

Está a la vista de todos el despifarro ocasionado por la fallida política de industrialización a la soviética, la ruina de la rica agricultura legada por los franceses, la compra disparatada de armamento que acentúa la dependencia de Argel con respecto a las potencias que lo suministran y favorece la corrupción de la nomenklatura militar a expensas de una economía sostenible y de un programa coherente de inserción de la juventud en el proyecto de reconstrucción nacional. Pero lo más grave es sin duda el desmantelamiento del sistema educativo heredado del poder colonial -sistema laico que convenía preservar, una vez purgado de sus resabios eurocentristas- y en la manipulación ocultativa de la compleja identidad argelina (árabo-bereber-francesa) en nombre de un araboislamismo excluyente que desterró o acalló las voces críticas de los intelectuales laicos (Mohamed Harbi, Kateb Yacine, etcétera).

En su busca de una legitimidad que su golpismo le vedaba, Bumedián protagonizó, bajo un discurso progresista de fachada, una política de arabización forzada que, sin mejorar el nivel de conocimiento de la lengua clásica, arruinó la enseñanza del francés y, por obra de los profesores reclutados en Egipto y otros países de Oriente Próximo, sembró las semillas del radicalismo ideológico del Frente Islámico de Salvación y del Grupo Islámico Armado. La legitimidad que buscaba se inscribía en verdad en la vieja tradición del recurso a la religión por los gobiernos autocráticos, esto es, la cultura de la sumisión a la autoridad, la rehabilitación de creencias y costumbres patriarcales anacrónicas, el retorno a un dogmatismo que inmoviliza las energías creadoras y la capacidad reflexiva de quienes lo soportan.

Como en pasadas épocas de nuestra historia, la educación fue reemplazada por el adoctrinamiento, el pensamiento crítico por la memorización de los textos sagrados. Filosofía, ciencias, lenguas extranjeras decayeron en las escuelas públicas hasta crear un yermo propicio a todos los extravíos doctrinales. Paralelamente a tan vertiginoso salto atrás, los miembros de la clase dirigente responsables de él, enviaban a sus hijos a estudiar a Francia o Norteamérica en un ejemplar ejercicio de cinismo que revelaba el propósito de perpetuar las diferencias entre la población sumida en la ignorancia y una casta hábil en el manejo de las técnicas y conocimientos destinados a perpetuar su dominio.

Obviamente, dicha evocación del hundimiento del sistema educativo argelino no se limita ni mucho menos a éste sino que vale para el de casi todos los países árabes y musulmanes, independientemente de las particularidades y rasgos especificos que distinguen a unos de otros. En los años setenta y ochenta del pasado siglo la arabización e islamización de la enseñanza destinadas a frenar la "amenaza marxista" rebajaron dramáticamente el nivel de humanidades tanto en Marruecos como en Túnez. En otros Estados la situación es peor: el índice de escolaridad es mucho más bajo. Los ejemplos de tal regresión son contundentes: en la nómina de las 200 mejores universidades del mundo publicada en 2010 por el U.S. News & World Report no figura ninguna del ámbito árabe. El resultado es desolador y exige una severa autocrítica. Como dijo el muftí bosnio Mustafá Ceric, a quien entrevisté en Sarajevo durante el asedio: "Los musulmanes han usado y abusado del islam para ocultar sus errores".

Si de los maleficios del petróleo del Magreb pasamos a los de Oriente Próximo, comprobaremos que si bien Argelia dispone hoy de 155.000 millones de dólares de reservas de divisas y de 48.000 millones de euros del Fondo regulador de ingresos -datos conocidos por los jóvenes que expresaban su cólera contra el desempleo y la falta de viviendas-, dichos maleficios son con todo muy inferiores a los que acumulan en sus arcas las teocracias del Golfo. Sus delirantes presupuestos militares -Estados Unidos vendió a Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos aviones, misiles balísticos y escudos de defensa antiaérea por valor de 90.000 millones de euros a lo largo de 2010- muestran a las claras sus prioridades políticas: "cortar la cabeza a la serpiente" antes de que Irán se haga con el arma nuclear. El contraste entre los gastos armamentísticos y suntuarios de los monarcas y jeques del área y el mediocre nivel educativo de los jóvenes es más que chocante. Los estudiantes de segundo grado obtienen resultados muy bajos en ciencias y matemáticas sin contar con su ignorancia de unas humanidades proscritas de las escuelas y campus universitarios. Pese al elevadísimo producto nacional bruto procedente del petróleo y sus derivados energéticos, los Estados de la Península Arábiga no disponen de un número suficiente de jóvenes cualificados y deben recurrir a millares de inmigrantes de India, Malasia y Singapur.

Una incentiva comparación histórica entre los actuales descendientes de los beduinos adeptos del wahabismo y nuestros cristianos viejos, entre la España del siglo XVI y las petromonarquías de hoy no está fuera de lugar. Como observó sir Richard Burton en la magnífica evocación de su peregrinaje a La Meca y Medina los menestrales y comerciantes de las ciudades santas del islam eran forasteros y ningún hijo de aquellas, escribía, aceptaría por nada del mundo oficios tan despreciables y bajos. Sus palabras se ajustan como vitola al habano a los prejuicios de nuestros hidalgos respecto al comercio y los trabajos manuales propios de los judeoconversos y de los moriscos. El orgullo castizo del linaje y la sangre limpia de toda mezcla o mancha se corresponde también con el prejuicio ancestral que veda al beduino contraer matrimonio con la hija de un artesano. "Como los castellanos -prosigue Burton, que desde luego no había leído a Américo Castro-, los beduinos consideran que el trabajo humilla a cualquiera fuera de los esclavos".

Si saltamos del siglo XIX a comienzos del XXI, la comparación -aproximativa como todas las comparaciones- contiene numerosos puntos de contacto que inducen a la reflexión. Sustituyamos el oro de Indias por el petróleo y al hidalgo por el beduino enriquecido de hoy y veremos que si el metal amarillo transitaba por la Península para acabar en gran parte en Génova y los Países Bajos, los maleficios del oro negro se acumulan en los bancos americanos, suizos o británicos: cuando Sadam Husein invadió Kuwait para adueñarse de sus depósitos de "monedas fuertes" sólo el 13% de los mismos se hallaba en el emirato. Si el oro servía en España a la construcción de iglesias y palacios, las ganancias procuradas por los hidrocarburos se destinan a la financiación de madrazas y mezquitas, no sólo en el mundo islámico sino también en Europa, y a la edificación de residencias suntuosas para los jeques y emires petroleros en Londres, París, Marbella o Casablanca. Ni en un caso ni en otro, el maná surgido del suelo se utilizó ni se utiliza en responder a las apremiantes necesidades de los pueblos en materia de educación. El 47% de los árabes son analfabetos y la mezcla explosiva de ignorancia, frustración y conciencia de la injusticia de la que son víctimas es el caldo de cultivo del actual terrorismo yihadista.

Lo ocurrido en la pasada década desde el monstruoso atentado del 11-S abre un periodo de turbulencias inéditas en la historia reciente de los pueblos de Oriente Próximo. Si la respuesta a la política israelí en los Territorios Ocupados de Palestina, al genocidio de los musulmanes bosnios y al aplastamiento del pueblo checheno por las botas del Kremlin venía cantada, cuanto sucede hoy introduce un elemento nuevo y más nocivo en la barbarie que se extiende por la región. La multiplicación de atentados suicidas contra las comunidades chiíes de Irak y Pakistán y el acoso a los cristianos de Irak y Egipto establecidos allí antes de la llegada del islam revelan hasta qué punto el sectarismo doctrinal y la regresión de los valores cívicos y educativos en la mayoría de Estados arabomusulmanes se vuelve contra los principios religiosos que predican de puertas afuera y constituyen un poderoso obstáculo a la aceptación en su ámbito de la validez universal de la democracia y de los derechos humanos, incluidos en primer lugar los de la mujer.

El temor y pusilanimidad del núcleo identitario araboislámico y su anclaje en la evocación de un pasado glorioso le inducen a negar el valor de la diversidad, del interculturalismo y la ósmosis. La labor esclarecedora de los marroquíes Abdellah Laroui y Mohamed Ábed Yabrí, del egipcio Naser Abú Zaíd, del argelino Mohamed Arkoun o el tunecino Hichem Djait choca por desgracia con el muro de una tradición teológica -en realidad de un discurso ideologizado- que ignora o rechaza los avances del pensamiento y las ciencias: "no creas en lo que ven tus ojos, cree en lo que te contamos". Los desastres acumulados a partir del inhumano régimen de apartheid israelí en Gaza y Cisjordanía y de la criminal destrucción de Irak sirven de coartada a un inmovilismo que perpetúa el estancamiento educativo y el desarrollo humano tanto en Oriente Próximo como en el Magreb.

La revuelta cívica tunecina que culminó en el derrocamiento de Ben Ali se ha convertido en el faro esperanzador que ilumina todo el espacio que se extiende del Atlántico al Golfo. Los pueblos han comprendido que pueden ser dueños de su destino gracias al modesto vendedor de frutas cuya inmolación galvaniza hoy las energías de millones de árabes que a través de Internet, teléfonos móviles y canales de televisión por satélite rompen su anterior aislamiento y expresan su cólera contra unas gerontocracias que les niegan la dignidad y el trabajo.

Juan Goytisolo es escritor.

domingo, 30 de enero de 2011

La cuarta oleada democrática

CONFLICTO | El análisis

La cuarta oleada democrática en medio siglo

Las protestas que, en cuatro semanas, han forzado la retirada del dictador tunecino, Ben Ali, y, en cinco días, han obligado al dictador egipcio, Hosni Mubarak, a cambiar a su Gobierno y a sustituir a la Policía por el Ejército en las calles pueden ser el comienzo de la cuarta gran oleada democrática que ha vivido el mundo desde mediados de los años setenta.

Tras los cambios democráticos en Europa del Sur, Iberoamérica, Europa central y oriental, y partes importantes de Asia y África, el mundo árabe permaneció bajo el control de monarquías autoritarias o repúblicas dictatoriales que, con el tiempo, intentaban imitar a las primeras con sucesiones hereditarias.

La Siria de Hafez Assad fue pionera en esa deriva hacia repúblicas hereditarias, pero la rebelión ciudadana de las últimas semanas impedirá, afortunadamente, que los hijos de Ben Ali, Mubarak y Gadafi tengan el mismo destino.

La revolución tecnológica, especialmente en los medios de comunicación, ha permitido en los últimos 20 años un acceso cada vez más fácil de los ciudadanos árabes a la realidad que el aparato propagandístico de sus tiranos les ocultaba y la expresión de su creciente malestar contra la corrupción rampante, el paro masivo y la represión, características comunes de todos estos regímenes.

La televisión por satélite primero, con Al Yazira al frente, e Internet y los teléfonos móviles después, reforzados por las redes sociales en los últimos años, abrieron una grieta en sus sistemas políticos y aceleraron su pérdida de legitimidad.

Tras la destitución de los actuales dictadores, la evolución en Túnez, en Egipto y en otros países de la región que, probablemente, seguirán su ejemplo, dependerá, sobre todo, de la posición que adopte el Ejército, la institución legal menos desgastada; de la moderación o radicalización en la respuesta de los movimientos islamistas, perseguidos o marginados en toda la región; y del apoyo internacional que reciban.

Los EEUU y la UE, que durante más de 30 años han apoyado a los dictadores árabes a cambio de su ayuda frente al comunismo en la Guerra Fría y frente al islamismo violento después, sólo en los últimos días empiezan a despertar de su letargo e hipocresía, indecisos aún entre la defensa de sus intereses económicos y estratégicos, que no quieren perder, y la coherencia, por fin, con su retórica a favor de la democracia y de los Derechos Humanos.

La gran sombra que condiciona sus decisiones sigue siendo el miedo a que, tras Egipto, el 'tsunami' golpee a las tres monarquías pro-occidentales de la región que sobrevivieron al vendaval del siglo XX -la jordana, la marroquí y, sobre todo, la saudí, fiel garante del suministro de petróleo que todos necesitamos- y que el principal beneficiario final de la oleada sea un nuevo radicalismo islámico como el que siguió a la caída del Sha en Irán en el 79.

Durante diez años, investigadores de la fundación Carnegie en Oriente Próximo han recolectado y analizado las protestas, huelgas y manifestaciones desde Mauritania hasta Irán.

Sólo en Egipto han contabilizado más de 1.000 ilegales entre 1998 y 2004; 222 en 2006; 580 en 2007. En la de los inspectores fiscales de 2007, que duró varias semanas, participaron más de 50.000 funcionarios.

El Movimiento Juvenil del 6 de Abril, que ha encabezado la movilización actual contra el régimen de Mubarak, recibe su nombre de una de las 400 huelgas de 2008, en la que movilizaron a cerca de medio millón de egipcios.

Por primera vez, los blogueros, periodistas independientes y profesores de universidad lograron el 6 de abril de 2008 unir a los principales grupos, formales e informales, de la oposición (desde el naserista Karama hasta el sindicato de abogados, pasando por el Partido Wasat y el Movimiento por el Cambio o Kefaya) no sólo para reclamar reformas socioeconómicas, sino también cambios políticos y el fin de la corrupción.

No resistieron más que 24 horas, pero la experiencia les permitió elevar a más de 1.000 las huelgas y protestas en 2009 y a más de 300 las organizadas en el primer semestre de 2010. Ante las legislativas de noviembre, el movimiento se intensificó.

Aunque todas las huelgas tienen dimensiones políticas, nunca hasta ahora los manifestantes egipcios habían logrado formar una plataforma nacional con exigencias tanto políticas como económicas de tan profundo calado.

Por mucho que se resista, asistimos al principio del fin de otra dictadura. La transición, tanto en Egipto como en Túnez, será difícil, pero los EEUU y la UE deben cambiar radicalmente su política de apoyo al 'statu quo' y apostar decididamente por el cambio si no quieren perder el escaso prestigio que aún les queda en el mundo árabe.

sábado, 22 de enero de 2011

SUICIDARSE A LO BONZO

MAGREB | Historia de una acción de resistencia

Quemarse a lo bonzo: los orígenes de un desesperado acto de protesta

El monje Thic Quand Duc se quemó vivo en 1963. | Malcom Browne (AP)

El monje Thic Quand Duc se quemó vivo en 1963. | Malcom Browne (AP)

  • El detonante de la revolución de Túnez fue la inmolación de un joven
  • En 1963, un monje budista se prendió fuego; muchos otros le imitaron
  • Por eso se llama así: los 'bonzos' son monjes budistas

El detonante de la revolución de los jazmines en Túnez fue la trágica muerte de Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años que perdió su trabajo y se quemó a lo bonzo en señal de protesta.

Desde entonces, este tipo de acto, violento pero simbólico, se ha repetido en Túnez, también en Argelia y Egipto en las últimas semanas; ayer un hombre también trató de suicidarse a lo bonzo en Marruecos. Personas en la más absoluta desesperación, de diferentes edades y con distintos caminos han intentado quitarse la vida prendiéndose fuego.

¿De dónde surge esta práctica? ¿Cuál es el origen de la expresión "quemarse a lo bonzo"?

La lucha de los monjes budistas

La palabra 'bonzo', en sí, es un término utilizado para referirse a los monjes budistas; sin embargo, recibe su actual significado durante la turbulenta época de la guerra de Vietnam. Aunque la inmolación se ha practicado en esta religión de forma aislada desde hace siglos, -con el objetivo de ofrecer sacrificios a Buda-, la expresión se adoptó de forma general en el resto del mundo a partir de 1963. Fue entonces cuando tuvo lugar un episodio que el mundo tardó mucho tiempo en olvidar; la imagen del dolor quedó grabada en sus retinas.

El 11 de junio de 1963, Thich Quang Duc, un monje vietnamita, se prendió fuego en una transitada calle de Saigón (hoy en día, la ciudad de Ho Chi Minh) para protestar por la persecución de los budistas por parte del gobierno de Ngo Dinh Diem, el primer presidente de la República de Vietnam del Sur.

El telón de fondo era la guerra de Vietnam, uno de los conflictos más largos y sangrientos del siglo XX. Los Acuerdos de Ginebra de 1954 consagraron la partición de Vietnam en dos y marcaron el inicio del apoyo del Gobierno de EEUU al régimen anticomunista de Diem en el Sur frente al Norte, comunista y con el aval de la URSS y China.

Pese a tener una población mayoritariamente budista, el presidente de Vietnam del Sur, Ngo Dinh Diem, era fervientemente católico y reprimía la religión budista. Perseguía a los monjes, permitía el incendio de pagodas budistas y desviaba la ayuda humanitaria para que beneficiase a los que profesaban su religión.

Historia de una muerte anunciada

Un día antes de la trágica muerte de Thich Quang Duc, un portavoz de los budistas informó a varios corresponsales estadounidenses en Vietnam de que algo importante iba a ocurrir al día siguiente frente a la embajada de de Camboya en Saigón. Sin embargo, muy pocos tomaron el aviso en serio.

Las imágenes del suceso dieron la vuelta al mundo. Aquel día de junio, el monje de 70 años llegó a una concurrida calle de Ho Chi Minh en un automóvil, precedido por un séquito de más de 300 monjes que llevaban pancartas en inglés y en vietnamita reclamando la igualdad religiosa. Thich Quang Duc salió del automovil mientras otro monje colocaba una almohada en el suelo. Se sentó en la almohada en la posición de loto mientras otro monje sacaba un bidón de gasolina del maletero del coche y rociaba al monje anciano. Tras pronunciar una breve frase -"Homenaje a Buda"-, Duc encendió una cerilla y se prendió fuego.

Los policías intentaron acercarse para apagar las llamas que lo consumían, pero la multitud reunida alrededor no lo permitió. La mayoría contemplaba la escena en silencio, al igual que el monje, que durante aquellos devastadores minutos, no se movió.

Así lo contó después el periodista David Halberstam, corresponsal del periódico 'The New York Times', uno de los pocos que sí acudió a aquella siniestra cita con la muerte: "Las llamas venían de un ser humano; su cuerpo se marchitaba y secaba lentamente, su cabeza se ennegrecía. Detrás de mí pude escuchar los sollozos de los vietnamitas que se reunían a su alrededor. Mientras se quemaba nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido". Tanto él como el fotógrafo testigo del horror, Malcom Browne, del Associated Press, ganaron el Premio Pulitzer en 1964. La imagen dio la vuelta al mundo convirtiéndose en manifiesto por la libertad y reflejo de la desesperación humana.

¿...Y después?

Diem llamó al pueblo a la "serenidad" y anunció que negociaría con los budistas. Pero no fue así. La violencia extrema no consiguió paralizar el mundo. Sin embargo, el sacrificio fue considerado como un punto de inflexión en el régimen autoritario de Diem. En los próximos meses, decenas de monjes repitieron la acción del primer mártir, por lo que pasó a llamarse "quemarse a lo bonzo". Antes que terminara el año, Diem -enormemente impopular- fue derrocado por sus propios militares (ayudados por los servicios secretos estadounidenses) y asesinado en noviembre de 1963.

Sin embargo, el acto de protesta del monje no dejó de ser copiado por personas en todas partes del mundo, y a lo largo de estas últimas cinco décadas. En los años que duró la guerra de Vietnam, ocho estadounidenses copiaron la acción y se quemaron como protesta por la participación de su gobierno en el conflicto. En 1969 el universitario checo Jan Palach inspiró similares suicidios por toda Checoslovaquia, actos de protesta en contra de la ocupación soviética. Incluso en España hubo un caso: en 1970 el nacionalista vasco Joseba Elosegi se inmoló delante de Franco durante un juego de pelota en San Sebastían, aparentemente para protestar en contra del bombardeo de Guernika en 1937.

En las últimas semanas, el acto de Thich Quang Duc se ha repetido por gran parte del Magreb. De igual forma que ahora se recuerda que la llama de la revolución de los jazmines fue la acción de un joven que se quemó a lo bonzo, otros muchos han actuado así con la esperanza de provocar un cambio. Pero la desesperación no siempre consigue alterar el rumbo de la Historia.

miércoles, 19 de enero de 2011

CHINA

Hacia un nuevo orden mundial

32 años después de Deng Xiaoping

GEORGINA HIGUERAS - Madrid - 19/01/2011

Deng Xiaoping, el político que siempre tuvo claro -le costó caer en desgracia tres veces- que China tenía que modernizarse para recuperar el centro del mundo, apostó desde el primer día de su reinado por una "coexistencia pacífica" con Estados Unidos. El llamado arquitecto de la reforma se impuso en el liderazgo del Partido Comunista Chino en diciembre de 1978 y un mes después viajaba a EE UU para una visita que rompió todos los moldes que hasta entonces habían encasillado las relaciones entre los dos países.

Deng, oficialmente, era apenas un viceprimer ministro, pero el presidente Jimmy Carter sabía con quién se las jugaba y dejando a un lado el protocolo le recibió tres veces. Incluso, para mostrar a su huésped la importancia que concedía a la nueva trayectoria chino-estadounidense, invitó a la cena que le ofreció en la Casa Blanca al ex presidente Richard Nixon. Fue la ocasión elegida por Deng Xiaoping para agradecer públicamente a Nixon "los esfuerzos realizados para la normalización de las relaciones entre China y EE UU", establecidas el 1 de enero de 1979.

La visita de Deng fue todo un éxito. Millones de chinos, que en los albores de la desmaoización aún consideraban a EE UU como el "imperio del mal", contemplaron incrédulos a Deng luciendo un sombrero tejano que le regalaron en el viaje a Houston, donde fue a ver el centro espacial de la NASA y a Deng recorriendo las sedes de Boeing y Coca-Cola en Seattle y Atlanta.

A los norteamericanos, también les sorprendió "ese hombre bajito" -como le llamó Stalin-, siempre sonriente, que se paraba a saludar a los niños. Pero detrás de esa sonrisa se escondía un político de acero, convencido de que la forma de levantar a China de la postración a que la había sometido Occidente pasaba por utilizar las mismas armas del enemigo: "Enriquecerse es glorioso", diría Deng un par de años después para acabar con las dudas de los chinos sobre las bondades del nuevo sistema.

Deng que desde la fundación de la República Popular, en 1949, defendió la necesidad de poner en marcha las "cuatro modernizaciones" (agricultura, industria, defensa y ciencia y tecnología), y solo consiguió imponerlas 30 años después, utilizó su visita a EE UU para exponer tanto al mundo como a sus propios conciudadanos cuáles eran las nuevas prioridades de China. Las líneas maestras trazadas entonces, tanto políticas como económicas, siguen marcando hoy en buena medida el avance de China. Deng quiso entonces demostrar que era posible hablar a Washington de tú a tú y, bajo ese principio de igualdad, establecer una "relación de socios estratégicos" que fuera beneficiosa para los dos países y, sobre todo, que actuara de anclaje y guía de la nueva andadura china. Hu Jintao, 32 años después, sigue sus pasos.

martes, 18 de enero de 2011

La policía italiana asegura haber descubierto la tumba de Calígula

El anuncio provoca un gran escepticismo entre los estudiosos

JACINTO ANTÓN 18/01/2011

La tumba de Calígula, el emperador romano que es sinónimo de todo lo insano y depravado y que en la imagen popular de decadencia y amoralidad romanas está sólo un peldaño por debajo de Nerón, habría sido encontrada cerca del lago Nemi, 30 kilómetros al sur de Roma, donde el césar que quiso nombrar cónsul a su caballo (Incitato) disponía de una gran villa. El anuncio lo ha hecho la policía italiana y se ha hecho eco de él profusamente la prensa internacional. Los especialistas, sin embargo, alzan la ceja y muestran en general gran escepticismo.

El hallazgo se habría producido tras la detención de un hombre que trataba de sacar de contrabando una estatua de 2,5 metros de altura del emperador. El individuo fue detenido junto al lago cuando cargaba un trozo de la escultura en un camión. Además de la villa, Calígula poseía un templo y un palacio flotantes, cuyos restos fueron recuperados en tiempos de Mussolini, aunque destruidos durante la II Guerra mundial. La escultura, que calza botas militares -las caligae de las que deriva el apodo del emperador, Calígula, "botitas", porque las usaba de niño (en realidad se llamaba Cayo Julio César Germánico)- es de un poco común mármol griego y el césar está sentado en un trono y ataviado con vestiduras de dios. Interrogado, el ladrón condujo a la policía hasta el sitio de procedencia de la estatua. La excavación del lugar iba a empezar hoy.

La historia sin duda es estupenda. Pocos césares romanos hay más (im) populares que Calígula (12 después de Cristo - 41 d. C). Suetonio dejó un retrato terrible de él: caprichosamente cruel y lunático, se lió con su propia hermana Julia Drusila, se disfrazaba de Venus y humilló y aterrorizó a los senadores. Puso a las legiones a recoger conchas y celebró con ellas un triunfo sobre el mar, entre otras excentricidades. Fue novelado por Robert Graves (lo interpretó luego John Hurt en la producción de la BBC de su novela Yo, Claudio -su tío y su-su-sucesor-), llevado al teatro por Camus y erotizado hasta el porno por Penthouse en la película de Tinto Brass con Malcon McDowell.

Hallazgos más sorprendentes se han producido en la historia de la arqueología, pero todo invita a la máxima prudencia. Los estudiosos, como la historiadora británica Mary Beard, autora de aclamados libros sobre Pompeya y El triunfo romano, no están nada convencidos de que se haya localizado tal cosa como "la tumba perdida de Calígula", pese a lo bien que suena. De entrada, las fuentes nos dicen que el emperador loco fue asesinado por los pretorianos en su palacio en el Palatino, en Roma. Beard recuerda que según Suetonio, su cadáver fue llevado a los Horti Lamiani, lugar de unos jardines imperiales en el Esquilino, y luego rápidamente incinerado y sepultado bajo una capa de césped. Más tarde fue vuelto a quemar y enterrado con propiedad, pero no hay ninguna evidencia de que lo fuera en Nemi ni de que se construyera una gran tumba. La estudiosa considera inconcebible que el símbolo asesinado de la monstruosidad imperial -con lo que les costó librarse de él- hubiera tenido un gran monumento y además con una gran estatua. Probablemente, las cenizas de Calígula estén en una sepultura modesta en los Horti Lamiani o como piensan algunos en el Mausoleo de Augusto, con muchos otros miembros de la familia imperial.

domingo, 16 de enero de 2011

Una nueva ideología

REPORTAJE: ANONYMOUS

Somos Anonymous

Una legión de ciberactivistas se moviliza en la Red. Se hacen llamar Anonymous y dicen luchar por la transparencia, la libertad de expresión y los derechos humanos. No muestran la cara ni tienen líderes. La semana pasada tumbaron las webs oficiales de Túnez, tras la autoinmolación de un joven. Hace un mes, atacaron a las empresas que cortaron el grifo a Wikileaks. Son un movimiento germinal, fuertemente libertario y de contornos confusos. Este es su retrato

JOSEBA ELOLA 16/01/2011

Este es su lema: "Somos una legión, no perdonamos, no olvidamos, espéranos. Anonymous". Así es como cierra sus anuncios y comunicados este movimiento sin líderes y sin portavoces, con voz, pero sin cara. O más bien con máscara: la máscara del anarquista revolucionario de V de Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore, la que inspiró la película protagonizada por Natalie Portman y Hugo Weaving en 2006. La máscara se ha convertido en símbolo de un movimiento ciberactivista que no se anda con chiquitas. La semana pasada colapsaron las webs oficiales de Túnez , tras la inmolación de un joven de 26 años. El lunes pasado la tomaron con la web del partido irlandés Fine Gael. Atacaron a la SGAE y a los partidos políticos españoles al hilo de la ley antidescargas. Y hace un mes le metieron mano a Visa, Mastercard, PayPal y Amazon, las empresas que dieron la espalda a Wikileaks.

En Anonymous sería imposible que se produjera un infiltrado, aseguran, porque no hay líderes

"La mayor parte de los 'anonymous' no son 'hackers', son usuarios de Internet como cualquiera", dice uno

Todo apunta a que sus miembros consideran más que superada la vieja dialéctica izquierda-derecha

En España, Anonymous cuenta con una base de entre 1000 y 2000 personas, con distinto nivel de compromiso

Anonymous está en su momento. Su gente está motivada. La persecución a Wikileaks era el acicate que necesitaban. No van a parar.

Woolwich, a 45 minutos del centro de Londres, exteriores de la Real Corte de Justicia. Acaba de comparecer Julian Assange, fundador de Wikileaks; es martes 11 de enero y una treintena de activistas se manifiestan en apoyo de su gran inspirador, de su nuevo héroe. Entre ellos, Magnonymous, joven de 22 años que oculta su cara tras la máscara de V de Vendetta. "Nos opondremos a cualquier violación de derechos humanos. Nos opondremos a cualquier ataque del Gobierno. Si esto sigue así, la revolución será la única opción".

Magnonymous es uno más, no es portavoz de nadie, y menos de un movimiento que no quiere portavoces, como se apresuran a decir todos los miembros de Anonymous apenas empiezan a hablar con un periodista. Le pidió el día libre a su jefe para venir a manifestarse a este lejano juzgado, la corte a la que traen casos en que es preciso mantener a la prensa y al público a raya, el lugar donde fueron juzgados los terroristas de los atentados de Londres de 2005. "No somos miembros de ningún grupo político, no somos políticos, somos activistas. Me ofendería si me adscribieran a cualquier corriente política".

Entender el universo Anonymous no es cosa fácil, el fenómeno es el perfecto reflejo del nuevo mundo en el que vivimos, de la nueva sociedad que está naciendo a raíz de la revolución digital. Todo apunta a que sus miembros consideran más que superada la vieja dialéctica izquierda-derecha. Total, qué más da que gobiernen el centro-izquierda o el centro-derecha, todos van a hacer lo mismo, todos están al servicio de los grandes bancos y las grandes empresas, todos van a seguir intentando controlar el chiringuito.

Pues bien, aquí hay una legión de jóvenes que no quieren que se oculte que las cañerías del chiringuito no desaguan bien; no quieren que se oculte que hay varios en el chiringuito que meten la mano en la caja; no quieren que se oculte que a un disidente de la gestión del chiringuito le quisieron tapar la boca. No quieren que se oculte nada. La nueva dialéctica: estar a favor del ocultamiento o de la transparencia. Una de dos.

Este movimiento global, transnacional, transversal, también es difícil de entender porque se gestó en la Red, con las inercias propias de Internet. Es producto del momento, de la interacción, de la necesidad de movilizarse en un mundo cínico, corrupto e injusto. Se ha tejido de forma orgánica, conversación sobre conversación, idea sobre idea, propuesta sobre propuesta. Cualquiera puede formar parte de Anonymous, cualquiera puede entrar cuando quiera y sumarse a la conversación en webs como whyweprotest.net. Entrará en un mundo en el que la gente se va poniendo progresivamente de acuerdo sobre una idea hasta que una suerte de consenso espontáneo indica cuál es el siguiente objetivo, contra quién hay que lanzar el próximo ataque. Algún diario, como The Guardian, ha sostenido que están más coordinados de lo que ellos mismo creen.

No todos los miembros de Anonymous son hackers, no. Los hackers son una gran minoría del colectivo. La mayoría son ciberactivistas que participan en la conversación online y, ocasionalmente, en la protesta en la calle. En torno a unos 1.000 integrantes, según la experta Gabriella Coleman, son los que ponen sus ordenadores al servicio de los ataques contra webs, los que se descargan el dispositivo que permite que su ordenador, cautivo, pueda ser parte de los llamados DDoS, ataques distribuidos de denegación de servicio.

Los DDoS son el arma que los ciberactivistas tienen más a mano. Permiten realizar operaciones que consiguen un considerable eco mediático y que afectan a la imagen de la marca contra la que se dirigen. Consisten en mandar simultáneamente, orquestadamente, miles de peticiones a un servidor para que se colapse. Así ocurrió el pasado 8 de diciembre.

Mastercard decidió cortar en esa fecha el grifo a Wikileaks. Cualquiera que quisiera hacer una donación a la plataforma de Assange no podría hacerlo a través de una tarjeta de esta compañía. La decisión desencadenó el ataque. "Registramos lo que llamamos un super heavy traffic ", declara en conversación telefónica Cristina Feliú, portavoz de Mastercard para España y Portugal. "Eso significa que quien entró en nuestra página notó que funcionaba con mayor lentitud". Pero no se produjo, según dice, ningún problema en las operaciones de sus clientes con tarjetas, ni ningún tipo de fraude. "Al día siguiente ya habíamos recuperado el ritmo". Desde Visa declinan hacer comentario alguno y se remiten a los comunicados que afirmaban que los ataques no afectaron a sus operaciones.

Evidentemente, en ese gran colectivo cuya cifra de miembros y simpatizantes es difícil de estimar (los miembros consultados hablan de decenas de miles) hay hackers. Y, de hecho, el FBI está tras sus pasos. Un joven holandés de 16 años fue arrestado poco después de los ataques en su casa, en La Haya. Admitió que había participado en ellos y fue puesto a disposición judicial. "Admitir que participaste no es muy inteligente", explica Philter, estudiante de 19 años y miembro de Anonymous. "El chico tenía 16 años y se asustó, era bastante inexperto, no tomó las suficientes precauciones".

Hablar con la gente de Anonymous no es fácil. Desconfían de los periodistas, de que sus comunicaciones estén intervenidas. No ven con muy buenos ojos a los medios de comunicación tradicionales: desde su punto de vista, ayudan a que se mantenga el statu quo. El hecho de que un diario como EL PAÍS o The Guardian hayan participado en la difusión de los cables de Wikileaks ha supuesto, explica Hamster, informático londinense de 26 años, un plus de credibilidad para medios hasta ahora poco apreciados.

La semana pasada nos pusimos en contacto con miembros de Anonymous en España. Aclarando, como siempre, que no respondían en calidad de portavoces de nadie, ya que el movimiento no tiene portavoces, declinaron realizar una entrevista telefónica o en persona. Cualquiera que intente destacar un poco entre los anonymous es automáticamente rechazado por el resto de la comunidad. Así ocurrió en Londres en diciembre con Coldblood, un anonymous que dio la cara ante los medios en los días del proceso a Assange. "Coldblood ha sido condenado al ostracismo", confirma Hamster, miembro de Anonymous desde 2008.

No obstante, los miembros de Anonymous Spain, que desde hace varias semanas envían comunicados a ciertos medios de comunicación actualizando la información en torno a las distintas operaciones de ataque, ofrecieron la posibilidad de que les enviáramos un cuestionario, al que responderían de modo consensuado.

Respondieron tres administradores del canal #hispano, encuadrados en edades entre los 17 y 32 años, según dijeron. Sus respuestas, desde luego, encajan perfectamente con el discurso que mantienen los miembros de este movimiento de conciencia online consultados hasta la fecha y con el tono de las webs en que participan. Resulta interesante reproducir aquí las respuestas de esta célula de Anonymous a las preguntas que les enviamos para aclarar ciertas dudas. No son portavoces de nada. Pero sus palabras sirven para reflejar el sentir de esa comunidad.

Pregunta. ¿Se puede dar alguna cifra de cuánta gente en España pertenece a Anonymous? ¿Y cuánta a nivel internacional?

Respuesta. Sería imposible dar cifras, y esa es la gracia de Anonymous. Para empezar, hay que recordar que es una organización que no existe y que por definición es una (des)organización. Anonymous no es nadie y puede ser cualquiera. Salvando las distancias, es como una organización insurgente basada en células, compartimos una marca, Anonymous, pero somos gente independiente, que responde a una ideología común y que participa de cada acción particular de acuerdo con si coincide o no con sus convicciones.

Teniendo lo anterior en cuenta, y específicamente en España, si tuviera que dar una cifra, creo que estaríamos hablando de entre 1.000 y 2.000 personas, que van en diversos niveles de compromiso, desde una mayoría que serían los que apoyan nuestras iniciativas en Twitter, Facebook, etcétera, hasta los más comprometidos, que serían algo más de un centenar, los que participan saliendo a la calle con acciones reales como, por ejemplo, la Operación Paperstorm

[distribución de folletos, flyers, pintadas] o las concentraciones de la Operación Demostración [concentraciones en España a favor de Wikileaks y contra la ley Sinde]

. A nivel internacional, extrapolando, hablaríamos posiblemente de decenas de miles.

P. De ellos, ¿cuántos participan en los ataques DDoS?

R. Aquí sí podemos dar cifras más exactas. En los ataques del 20 de diciembre contra la ley Sinde contábamos con casi 500 usuarios conectados en la Colmena, que es el sistema de comando y control de la herramienta de DDoS LOIC que permite que todos los anonymous ataquen a un mismo tiempo a un mismo objetivo. Este número, no obstante, podría ser más alto, pues habría que añadir la gente que atacaba manualmente o desde Linux.

P. ¿Alguna iniciativa en las acciones de Anonymous tuvo su origen en conversaciones de Anonymous España?

R. Realmente no se puede diferenciar entre Anonymous de tal o cual país. Cuando se plantea una operación, si esta es secundada, recibe apoyos de todo el planeta; hubo apoyos a nuestra lucha contra la ley Sinde en diciembre y aún esperamos más en el futuro. Prueba de ello es esta convocatoria redactada en más de 15 idiomas, en la que han participado anonymous de todo el mundo, en la que se hace un llamamiento a todos los anonymous a apoyar las protestas virtuales contra la ley Sinde.

P. ¿En qué foros o webs os movéis?

R. Nuestro principal punto de unión no es una web o un foro, sino una red de chat conocida como IRC, nosotros lo llamamos el IRC Anonops. Aquí nos reunimos en diversos canales de discusión como #operationpayback o #hispano, este último, el que aglutina a los anonymous españoles; desde ahí se pone en común y se plantean estrategias. Las que son secundadas luego se van distribuyendo a la red por blogs y webs anonymous, hasta llegar a los Twitter y Facebook de anonymous individuales. Es una estructura perfectamente organizada en la que, sin embargo, no existen líderes ni ninguna fuente inicial.

P. ¿Qué diríais a la gente que dice que sois hackers?

R. La mayor parte de los anonymous no son hackers en el sentido clásico de la palabra, son usuarios de Internet como cualquiera, solo que con una motivación para el activismo digital. Lo que sí es cierto es que contamos con hackers entre nuestras filas, por ejemplo, la gente que administra los servidores de IRC y el resto de las redes de comunicaciones encriptadas, o los que programan LOIC [Low Orbit Ion Cannon, aplicación para realizar pruebas de resistencia a una red informática] y las herramientas de ataques. He aquí la grandeza de Anonymous, solo hace falta un genio informático para programar la herramienta, y cuando esta herramienta pasa a ser usada por miles de personas anónimas, aunque no sean expertos a efectos prácticos, es como contar con un ciberejército de miles de hackers que pueden inutilizar cualquier red o sistema informático si se lo proponen.

P. ¿Cuáles son los principios básicos de vuestro ideario?

R. Son pocos y terriblemente simples, lo que permite unificar a la mayor cantidad de gente posible. Anonimato absoluto, que supone, entre otras cosas, la ausencia total de líderes y cabezas visibles en nuestro movimiento; la lucha contra la corrupción en los Gobiernos o en cualquier estructura de poder. La defensa incondicional de la libertad en Internet.

P. ¿Existe peligro de que alguien intente manipular vuestras operaciones desde dentro?

R. Sería imposible, cada anonymous actúa de forma individual, él mismo decide si forma o no parte de una operación de forma totalmente independiente del resto. Si piensas en organizaciones reivindicativas del siglo XX, siempre han corrido el riesgo de que un topo se infiltrara y con el tiempo llegara a formar parte de la cúpula para desbaratar la organización desde dentro; eso sería imposible con anonymous, pues no existen líderes, ni se sigue una jerarquía formal. No obstante, sí sabemos que existen agresiones externas contra Anonymous, como la investigación del FBI abierta a raíz de los ataques DDoS a Mastercard y PayPal, o sofisticados ataques informáticos que hemos sufrido y sospechamos provienen de servicios de inteligencia occidentales; afortunadamente, en estos casos la naturaleza descentralizada de Anonymous también hace imposible cualquier injerencia externa.

P. ¿Cuáles son las preocupaciones actuales de Anonymous?

R. Lo importante, la verdadera preocupación, es seguir luchando por los principios de nuestro ideario, y en función de eso estamos trabajando en varias operaciones. Está en marcha la publicidad de fase 2 de la Operación Sinde, que consistirá en diversas acciones de protesta en torno al día 18 de enero, en que termina el plazo de presentación de enmiendas a dicha ley. A nivel mundial está en marcha la Operación Tunisia, en apoyo a los manifestantes en contra del régimen tunecino: se han realizado ataques DDoS contra diversos sitios oficiales y también se ha elaborado un kit de ayuda informático con programas de cifrado y comunicaciones para los disidentes tunecinos. En relación con el futuro estamos preparando la Operación Quicksilver, que, si tiene éxito, va a conmover Internet, pero los detalles, por su propia naturaleza, son secretos por el momento.

El movimiento Anonymous va camino de trascender el caso Assange y el episodio Wikileaks. La persecución del fundador de la web de las filtraciones, que recientemente puso al desnudo a la diplomacia norteamericana y destapó maniobras, tejemanejes y corrupción en las cuatro esquinas del planeta, ha sido un detonante. Wikileaks representa como pocas organizaciones los valores en los que creen los anonymous: transparencia, derechos humanos, libertad de expresión. La web destapa secretos: si algo le pone a un anonymous es destapar secretos de organizaciones poderosas y ponerlos a disposición de público. Así, Assange se ha convertido en todo un símbolo para los integrantes de esta comunidad.

Wikileaks ha negado en todo momento estar detrás de las operaciones de Anonymous. Su número dos, Kristinn Hranfsson, lo contaba hace un mes en el centro de la organización en Londres. "Ni hemos animado a que se haga, ni tenemos contacto con la gente que lo está haciendo, pero tampoco lo condenamos", contaba, cigarrillo en boca, este periodista de investigación islandés enrolado en las filas de Assange.

Una buena parte de los anonymous se aglutina en torno a la web whyweprotest.net. Hamster se conecta con su iPad a este espacio en que los miembros de la comunidad intercambian ideas e iniciativas. Este joven informático cuenta que el canal 4chan estuvo en el origen del movimiento, pero que la acción se sitúa ahora en whyweprotest. "Cualquiera puede entrar y preservar su anonimato. Eso es lo bueno. La gente se centra en lo que dicen los demás, y no en quién lo dice".

Hamster sorbe su café con caramelo en un céntrico café de Oxford Street. Su iPad está desplegado en la mesa, está continuamente chequeándolo, responde a las preguntas, pero su mirada se va constantemente hacia la pantalla. Muestra una foto de la habitación de su casa: un ordenador, cuatro pantallas. "Así puedes estar atento a varias cosas a la vez", dice, y suelta una entrecortada sonrisa.

Cuenta que hay cerca de 33.000 personas registradas en whyweprotest. La gran mayoría, miembros de Anonymous o simpatizantes de la causa. "Los más agresivos son la gente de Anonops, yo soy menos agresivo". Dentro de Anonymous hay detractores de los ataques DDoS. "Creo que esos ataques nos desacreditan", afirma Magnonymous. "Van a utilizarlos para criminalizarnos y para generar propaganda negativa sobre nosotros". Magnonymous lo tiene claro: "No debemos utilizar la violencia en ningún caso. Cualquier miembro que propusiera utilizar la violencia sería rechazado por el grupo". Hay otro espacio en el que también se mueven los miembros del colectivo: whywefight.net, el blog informativo de los "soldados de la ciberguerra".

Hamster se unió a Anonymous a principios de 2008. Cuenta que lo hizo al poco de abandonar la Iglesia de la Cienciología. "Me di cuenta de que no me ayudaban para nada. Lo único que hacen es convertirte en un idiota y manipularte". Afirma que abandonó la cienciología internamente, pero no de hecho: cuenta que sigue yendo dos veces por semana y que intenta sacar documentación para ponerla a disposición de Anonymous. "Honestamente, a veces me da un miedo horrible. Si me descubrieran, convertirían mi vida en un infierno".

La Iglesia de la Cienciología es uno de los grandes enemigos de Anonymous. La lucha contra esta secta fue lo primero que unió a todos estos ciberactivistas en 2008, y siguen en las mismas. Una lucha que en realidad arrancó a mediados de los noventa, pero que tomó cuerpo en 2008. A los anonymous no les gusta la seudociencia, ni, por lo general, las religiones. Sostienen que la tecnología debe servir para expandir el conocimiento, no para controlar las mentes. Como explica la profesora Gabriella Coleman, antropóloga de la Universidad de Nueva York especializada en el mundo hacker y estudiosa del fenómeno Anonymous, la Iglesia de la Cienciología es la perfecta antítesis de Anonymous, el fenómeno inverso: oscurantismo, ocultamiento, censura. Destapar los secretos de una organización secretista, de una organización religiosa con marca registrada, sostiene, se convirtió en el primer gran desafío de Anonymous. En febrero de 2008, los miembros que se reunían en la Red desde sus casas trasladaron sus protestas a la calle, a la "vida real". Hubo manifestaciones en Londres, Ámsterdam, Berlín, Sidney. "Fue cuando más gente de Anonymous he visto en la calle", reconoce Hamster.

PayPal. Visa. Mastercad. Amazon. PostFinance. La web de la fiscalía sueca, la del partido irlandés Fine Gael, las del régimen tunecino. No hay fronteras para Anonymous. La lucha contra la cienciología les unió. La lucha pro Wikileaks les ha reunido de nuevo. Cualquier ataque a los derechos humanos, cualquier intento de censurar, se produzca donde se produzca, será castigado por ellos con las armas que tienen a su alcance. "Si hubiera una revolución", dice Hamster, "Internet nos proporcionaría la tecnología".

Operaciones recientes

6 y 7 de diciembre de 2010. Operación Payback (Venganza): Ataques DDoS contra Paypal, Mastercard, PostFinance, Amazon y Visa. Las webs de la fiscalía sueca y del abogado de las dos mujeres que presentaron cargos contra Assange también fueron atacadas.

18 de diciembre de 2010. Operación Paperstorm. Flyers y pintadas para dar a conocer a Anonymous y su lucha por la libertad de Assange.

Mediados de diciembre: Operación Leakspin, para dar a conocer el contenido de cables de la diplomacia norteamericana que pasaron desapercibidos.

20 de diciembre: Operación Sinde: Ataques DDoS contra las webs de PSOE, CiU y del Congreso de los Diputados.

2 de enero de 2011. Anonymous anuncia la Operación Tunisia y colapsa las webs del régimen tras la inmolación de un joven tunecino.

8 de enero de 2011. Operación contra la página del partido irlandés Fine Gael.

webs

www.whyweprotest.net

www.4chan.org

www.whywefight.net

sábado, 15 de enero de 2011

Ejemplo de NEOIMPERIALISMO

TRIBUNA: EL HOUSSINE MAJDOUBI *

La revolución tunecina amenaza los otros regímenes del Magreb y Egipto

Occidente al apoyar los regímenes dictatoriales se ha convertido en un obstáculo para la democratización del mundo árabe

EL HOUSSINE MAJDOUBI * 15/01/2011

Los ciudadanos del mundo árabe siguen con gran interés y entusiasmo los acontecimientos históricos de Túnez y se preguntan acerca del futuro de los regímenes de la región después del derrocamiento del presidente Zine el Abidine Ben Ali como consecuencia de la injusticia política y social que ha practicado durante más de dos décadas. Una revolución que viene a destacar el papel crucial de las nuevas tecnologías en mover a los pueblos, también pone en relevancia el papel repugnate de Occidente que brinda un apoyo incondicional para la continuidad de unas dictaduras medievales.

La revolución política que vive Túnez, demuestra que los mismos motivos que generaron el derrocamiento de este dictador que son: la falta de libertades, la injusticia social, los niveles insoportables de la corrupción y la militarización del país existen en el resto de los países del mundo árabe sobre todo en los siguientes países: Argelia, el país rico en gas y petróleo carece de infraestructuras y los hermanos del presidente, Abdel Aziz Bouteflika están inmersos en la corrupción. En Marruecos, el entorno del rey Mohamed VI se enriquece de una forma escandalosa, mientras que los hijos del coronel revolucionario Mouamar Gadafi se han convertido en príncipes que controlan el destino político y financiero de este país rico en petróleo. Por su parte, el presidente Hosni Mubarak está intentando convertir a su familia, que controla ya sectores importantes de la economía del país, en un nuevo miembro del club de la realeza en Oriente Medio. Mauritania es el único país que escapa de esta ola de corrupción gracias en parte a los golpes de estado en los últimos años que expulsaron otro dictador que se llama Muhauiya Ueld Taeh.

Sin embargo, a pesar de todo esto, Occidente no cesa de defender a estos regímenes. En el caso de Túnez, Occidente consideraba a Ben Ali hasta su derrocamiento "el alumno ejemplar", el propio presidente francés, Nicolás Sarkozy dijo en el 2008 que Túnez vive en una democracia. Durante todo el mes que duraron las protestas, los gobernantes de Occidente, excepto los EE.UU, mantuvieron un silencio sospechoso, incluso la jefa de la diplomacia francesa, Michèle Alliot-Marie se ofreció a asesor al régimen de cómo hay que acabar con las protestas y rechazando dar lecciones de democracia a otros países. Semejante postura pone de relieve el concepto selectivo de Occidente a la hora de exigir a algunos países la democratización y otros no.

La Unión Europea encabezada por Francia presiona los presidentes de Costa de Marfil, Sudan e Irán y por otra parte mantiene un silencio más que sospechoso acerca de los que está pasando en el mundo árabe y sobre todo en el Magreb. Si Occidente desempeñó un papel crucial en la democratización de los países de Europa Oriental, pues está haciendo lo contrario con los países árabes. No sólo apoya a los regímenes dictatoriales sino también les facilita el saqueo de la riqueza de los pueblos al permitirles la apertura de cuentas bancarias donde depositan lo robado y les autoriza la compra de inmuebles y acciones en grandes empresas europeas. Con este comportamiento, Occidente es cómplice por excelencia en estos crímenes. Otro regalo brindado a estas dictaduras, es que la UE y desde hace años ya no otorga el asilo político a los que escapan de estos sangrientos regímenes.

Peor aún, Occidente siempre dice que está luchando contra los movimientos islámicos radicales y terroristas, y las investigaciones sociológicas demuestran que, en gran parte, el fanatismo es el resultado directo de la injusticia social y la corrupción de estos regímenes dictatoriales. A pesar de todo esto, Occidente ignora esta realidad y estos hechos y se aliena con las dictaduras.

La revolución tunecina es muy reveladora de una nueva realidad política y social en el mundo árabe y sobre todo en el Magreb que viene para confirmar unos nuevos datos que escapaban a las dictaduras y a Occidente:

1-Las revueltas y los cambios políticos en el mundo árabe no dependen de los movimientos islámicos como suelen destacar múltiples estudios académicos sino en gran parte de la reacción de los pueblos al no poder soportar más la humillación, el saqueo, la marginación y el paro. En Túnez, el movimiento islámico prohibido Nahda (renacimiento) no tuvo ningún papel destacable en este cambio. En consecuencia, el derrocamiento de cualquier déspota árabe es muy posible.

2-El papel crucial de las nuevas tecnologías de comunicación de Internet y el teléfono móvil que han permitido sacar imágenes de la actuación brutal de las policías y también el papel de las televisiones por satélite como Aljazeera y Alhiwar además ediciones digitales de periódicos críticos como Alquds Árabe. Estas nuevas tecnologías facilitaron una coordinación perfecta entre los manifestantes de diferentes ciudades tunecinas y lo más importante informaron a la opinión pública internacional de lo que estaba sucediendo.

3-Este levantamiento confirma que la institución militar no está siempre dispuesta a enfrentarse al pueblo y defender a regímenes corruptos, porque los jefes militares están conscientes que la situación internacional ha cambiado con el surgimiento de la justicia internacional. El punto de inflexión de la revolución tunecina radica en el rechazo por parte del jefe de las fuerzas terrestres, el general Rahid Amar de abrir fuego contra los manifestantes. Esta misma institución militar que impide ahora en Egipto el nombramiento de Jamal Mubarak como sucesor de su padre Hosni Mubarak que lleva más de tres décadas en el poder y que su balance es peor que Ben Ali. E incluso Egipto puede vivir dentro de poco una situación semejante a la tunecina, por lo menos esto lo que ya destacan los analistas árabes en diferentes paginas web desde la noche del viernes.

4- El levantamiento de Túnez puede contagiar fácilmente a los países de la zona, Marruecos, Libia, Argelia y Egipto y otros como Jordania y Yemen. Los pueblos de estos países sufren de la corrupción, el paro y el saqueo sistemático de las riquezas por unos muy pocos cercanos al poder. La noche del viernes hubo manifestaciones en las capitales Rabat, El Cairo, Aman frente a las embajadas de Túnez saludando a la revolución. Centenares de blogs y páginas web árabes piden desde la noche del viernes una solución a la tunecina. Y de una forma sorprendente, Marruecos, Argelia, Mauritania, Libia, Yemen y Jordania han anunciando que no aumentarán los precios de los productos básicos como la leche, el pan y el aceite. Además Argelia anunció una indemnización a los parados universitarios.

5- Los hechos vienen a confirmar que Occidente al apoyar regímenes corruptos y dictatoriales, se ha convertido un en obstáculo para la democratización del mundo árabe y sobre todo Magreb. Occidente ya forma parte del problema.

* El Houssine Majdoubi es periodista marroquí. Corresponsal en España de Al Quds al Arabi

La grandeza de un hombre se mide por su capacidad de sacrificio

Revolución democrática en el Magreb

El joven mártir que cambió el destino de un país

El suicidio público de un parado prendió la chispa que desató las revueltas

GLORIA RODRÍGUEZ-PINA - Madrid - 15/01/2011

Los agentes de policía de la localidad tunecina de Sidi Bouzid probablemente no habrían confiscado el puesto de frutas y verduras del joven Mohamed Bouazizi si hubiesen intuido las consecuencias de ese pequeño acto. Lo hicieron, sin embargo, y ese gesto desató una grave reacción en cadena que comenzó el 17 de diciembre pasado con Bouazizi prendiéndose fuego públicamente y terminó ayer, tras semanas de protestas, con la huida del país de su presidente durante los últimos 23 años, Zine Abidine Ben Ali.

Mohamed Bouazizi era informático y vendía verduras para sobrevivir.

El joven de 26 años, que se inmoló en un gesto desesperado ante el Ayuntamiento de su pueblo, tenía un diploma universitario en Informática, pero estaba en paro, como el 14% de la población tunecina y la mitad de los jóvenes de los países árabes, según un estudio del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas y la Liga Árabe. Su puesto ambulante era la única fuente de ingresos con la que podía ayudar a subsistir a su familia. La rabia, la ira y la frustración de verlo desaparecer ante sus ojos le empujó a un martirio público con un resultado sin precedentes en Túnez.

Pocas veces en la historia el sacrificio de un joven pobre y desconocido ha terminado con un Gobierno y un líder autócrata instalado en el poder durante más de dos décadas. La historia de Bouazizi, atormentado por la imposibilidad de encontrar un trabajo mientras el precio de los alimentos continúa al alza, no es un hecho aislado. El 40% de la población de los países árabes, es decir, más de 140 millones de personas, está por debajo del índice de la pobreza. Y lo que es peor, el dato no ha mejorado en los últimos 20 años.

Sidi Bouzid, en el centro del país, es un pueblo alejado del circuito turístico de playas y hoteles que ofrecen los touroperadores europeos. Su nombre será recordado, no obstante, por ser el lugar donde comenzaron las protestas que derivaron en disturbios generalizados, llegaron a la capital y revolucionaron el país.

Bouazizi falleció en el hospital el 5 de enero. No consiguió recuperarse de las quemaduras que él mismo se provocó. Pero ya era un héroe nacional antes de morir. El informático en paro se convirtió en un símbolo entre los jóvenes y comerciantes tunecinos, que comenzaron las manifestaciones para reclamar trabajo, justicia y libertad.

Su muerte no ha sido la única en el país norteafricano en las últimas semanas, pero la épica escena que protagonizó este vendedor ambulante quedará en el imaginario tunecino como el desencadenante del fin del presidente Ben Ali. Y el comienzo de una nueva época que Túnez recibe con euforia.

viernes, 14 de enero de 2011

TÚNEZ

Las claves de la crisis en Túnez

Con la muerte por autoinmolación de un desempleado en diciembre de 2010 comenzó una oleada de protestas contra el gobierno de Ben Ali que han acabado con su salida del poder

EL PAÍS 14/01/2011

Durante las últimas semanas Túnez vive la mayor oleada de protestas antigubernamentales de los últimos 24 años, desde 1987, cuando el presidente Zine Abidine Ben Ali llegó al poder. Los enfrentamientos entre manifestantes y policías se han sucedido. El país norteafricano ha vivido desde el 17 de diciembre jornadas de violencia que se han saldado con decenas de muertos (23 según el Gobierno; 66 según organizaciones de derechos humanos). El presidente ha abandonado el país y ha cedido el poder al primer ministro, Mohammed Ghannouchi.



Protestas en Túnez

Protestas frente al ministerio del Interior de Túnez.- EFE

¿Qué causó la crisis? El 17 de diciembre de 2010 Mohamed Bouaziz, un joven desempleado de 26 años, se inmoló frente al ayuntamiento del pueblo de Sidi Bouzid. Lo hizo después de que la policía le confiscara su puesto ambulante de frutas y verduras por carecer del permiso necesario. Bouzaiz murió en el hospital el 6 de enero. Las protestas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad comenzaron en esa región, cuya economía se basa en la agricultura y que sufre una alta tasa de paro, y se extendieron a varias ciudades del país norteafricano.

¿Cómo han evolucionado las protestas? Comerciantes y estudiantes centraron las manifestaciones las primeras semanas en las calles y en las redes sociales de Internet. La protesta, centrada ahora en la corrupción del régimen, el ansia de libertad, y el desempleo (13%), se ha ampliado contra un presidente que lleva 24 años en el poder. Los días 8 y 9 de enero los enfrentamientos se intensificaron y llegaron a la capital, Túnez.

¿Cuál ha sido la postura del Gobierno? El Gobierno comenzó diciendo que era la oposición la que avivaba el levantamiento. Las universidades fueron cerradas para mantener a los estudiantes en sus casas dentro de lo posible. La violenta respuesta gubernamental ha provocado una cifra de muertos que oscila entre los 23 que admite el Gobierno y los 66 que ha anunciado la Federación Internacional de Derechos Humanos.

Para calmar la situación, en un mensaje difundido por la televisión estatal el 13 de enero, el presidente Ben Ali anunció su intención de no optar a la reelección en 2014 y la recuperación de la libertad de prensa y ordenó a las fuerzas de seguridad no reprimir las manifestaciones con armas de fuego. Además, decretó la reducción del precio de los alimentos básicos. El 12 de enero fueron puestas en libertad las personas que fueron detenidas durante los enfrentamientos de días anteriores y el presidente creó un comité para investigar la corrupción en el régimen.

¿Qué se puede esperar? Pese al anuncio del presidente de no presentarse en 2014, el pueblo tunecino ha mantenido las protestas en las calles al grito de "¡Fuera Ben Ali!". Un día después del mensaje del mandatario, decenas de miles de personas han marchado hacia la sede del Ministerio del Interior. Los participantes en la marcha se han congregado en torno a una pancarta escrita con letras rojas en la que se lee: "Ben Ali asesino" y gritan consignas contra el presidente al tiempo que entonan el himno del país. En torno a las 18.15 horas, Ben Ali ha abandonado en un avión el país ante la imposibilidad de frenar las protestas.

domingo, 9 de enero de 2011

Los ciclos Kondratieff

JUAN LUIS CEBRIÁN OPINIÓN

La tercera Gran Depresión

La crisis ha generado cambios estructurales en las relaciones internacionales y los modelos de crecimiento. Mientras Europa se desdibuja en el nuevo panorama, China empieza a practicar un neoimperialismo de corte planetario

JUAN LUIS CEBRIÁN 09/01/2011


En 1872 una epidemia de gripe equina se declaró en los Estados Unidos de América. No se contagió a los humanos, pero causó estragos en el sistema productivo. La mayor parte del comercio y del transporte urbano se realizaba utilizando la fuerza de las mulas. Un alto porcentaje de ellas se vieron afectadas por la enfermedad y muchas murieron. Los tranvías de las grandes urbes se paralizaron, y también los ferrocarriles y los barcos, pues no funcionaban los transportes del carbón destinado a hacer funcionar sus calderas. Hasta el Séptimo de Caballería tuvo que echar pie a tierra, dejando a la infantería la exclusiva, por un tiempo, de la guerra contra los apaches. Fue tan grande el impacto en el desarrollo del país que algunos sugieren que la gripe equina fue una causa más, y no la menor, de cuantas se confabularon para que pocos meses después, en septiembre de 1873, Occidente conociera la primera gran depresión global de la economía. Comenzó con lo que después se convertiría en algo casi usual en avatares semejantes: la quiebra del banco de inversiones Cooke, agente exclusivo de los bonos del Gobierno federal tras su victoria en la guerra civil americana. Las crisis de 1873 y 1929 fueron sistémicas, y también lo es la actual, pese a que muchos economistas y políticos se esforzaron desde un principio en negarlo. Sistémicas significa que no conciernen ni se refieren solo a la evolución y manejo de los ciclos económicos, sino al funcionamiento mismo de la economía. Sin embargo, durante mucho tiempo hemos visto a Gobiernos y responsables de las finanzas públicas abordar las consecuencias del pánico financiero de otoño de 2008 con medidas cortoplacistas y benevolentes, no fuera que la necesaria agresividad de la cirugía a aplicar espantara a los electores.

Las crisis de 1873 y 1929 fueron sistémicas, y también lo es la actual, pese a que muchos lo negaron

El proceso de desregulación impulsado por los neoliberales potenció los excesos de la economía financiera

El presidente del Gobierno, en su primer análisis realista, declaró que nos quedan cinco años para salir del túnel

Esta Gran Depresión de 2008 marcará la emergencia de China como futura primera economía mundial

Este tipo de acontecimientos marcan una inflexión en la historia de la humanidad, delimitan un cambio de paradigma. El mundo no es ya más el que era después de que se producen, pero no como consecuencia de los destrozos o alteraciones que provocan, sino porque el mismo mundo ya había cambiado antes, aunque los gobernantes y las opiniones públicas no se hubieran percatado de ello. Las crisis sistémicas constituyen el efecto y no la causa de dichos cambios. El pánico de 1873, que coincidió con el estallido de una burbuja inmobiliaria en Austria, corazón del imperio centroeuropeo, marcó también el comienzo del declive del británico y el inicio de la hegemonía americana. Hubo un deslizamiento de poder hacia el otro lado del Atlántico. De la Depresión de 1929 se derivó el auge de los fascismos europeos, que desembocaría en la Segunda Guerra Mundial. Hoy el poder económico, y enseguida comprobaremos que el político también, se desplaza hacia los países asiáticos, en los que el capitalismo convive con formas de vida y organización social muy alejadas de los parámetros occidentales y de la democracia representativa.

Es famosa la frase de Galbraith según la cual "la única función de las previsiones económicas es hacer que la astrología sea respetable". Aun reconociendo las dificultades que economistas y políticos tienen en un entorno como este, el escepticismo de las gentes y la poca confianza de los agentes económicos a la hora de contemplar el futuro inmediato tiene mucho que ver con la perplejidad inicial de los expertos ante lo que sucedía y las declaraciones populistas, cuando no demagógicas, de muchos gobernantes, empeñados en que, puesto que el sistema financiero se basa en la confianza y la confianza es precisamente lo que falla, una apariencia de optimismo bastará para devolverla. Pero por mucho optimismo que se le ponga, los acuerdos de Bretton Woods perdieron hace mucho su capacidad para hacer frente a los desajustes de nuestro tiempo. Tampoco el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio responden hoy adecuadamente a las necesidades de una regulación global, sin la cual el sistema mismo no podrá sobrevivir. La reforma de las instituciones internacionales y multilaterales es precisa y urgente, pero no se vislumbra que nada parecido vaya a suceder en el corto plazo.

La idea de que los fallos o defectos del mercado hay que corregirlos mediante la intervención de las autoridades públicas se remonta por lo menos a los trabajos de John Stuart Mill, que con Adam Smith y Ricardo integra la venerada trinidad de los fundadores del liberalismo económico y padres del capitalismo moderno. La suposición de que el mercado se autorregula por sí mismo, a partir de la cual se han derivado los males que hoy padecemos, constituyó el fundamento de las reaganomics y se encuentra en el corazón del pensamiento neoconservador americano que impregnó la gobernación del presidente George W. Bush y contagió el entusiasmo de los líderes de la derecha española, y de no pocos de la izquierda. En sus Principios de economía política, Stuart Mill habla de la necesidad de que el Estado intervenga cuando, y solo cuando, se producen defectos del mercado. Este es un principio muy querido para los gobernantes actuales de casi cualquier signo ideológico y ha sido incorporado desde Keynes a la mayoría de las escuelas económicas. El pánico de 2008 tuvo mucho que ver con los fallos de las instituciones públicas y de los organismos reguladores, es decir, con los fallos de la política, y no solo con los del mercado propiamente dicho. El proceso de desregulación impulsado por los neoliberales potenció los excesos de la economía financiera, alimentados por la creatividad de los inventores de inventos y multiplicados por el uso de las redes informáticas y telemáticas a través de todo el mundo. Pero gran parte de los activos financieros que fueron considerados tóxicos se crearon por los bancos en operaciones fuera de balance y, por tanto, fuera del mercado propiamente dicho. Difícilmente puede hablarse solo de un fallo del mercado allí donde el mercado mismo no existía, o se comportaba de una forma opaca y secreta.

Entonces, si no es solo el mercado, ¿quién tuvo la culpa? La respuesta es sencilla: los reguladores que no regularon; los controladores que no controlaron; los bancos que se implicaron en aventuras financieras de alto riesgo para sus clientes mientras ellos se garantizaban sus comisiones; los especuladores que no encontraron freno de ningún género y... los gobernantes. La eclosión de las hipotecas subprime en Estados Unidos se derivó en parte de las políticas de la autoridad federal, lo mismo que la burbuja inmobiliaria española es también consecuencia de las decisiones de cientos de ayuntamientos de financiarse a través de recalificaciones de suelo, embarcándonos, bajo la dirección y el amparo de los Gobiernos centrales y autónomos, en un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y la consiguiente destrucción de nuestras costas. Muchas comunidades autónomas y las Cajas de Ahorro dependientes de ellas acompañaron, cuando no impulsaron de manera directa, esas políticas. La inflación de activos inmobiliarios es responsable del endeudamiento de nuestras familias, pero también de la escasez de recursos con la que ahora cuentan los municipios para honrar sus compromisos de pago y mantener prestaciones sociales que no tienen cómo financiar. La caída del mercado inmobiliario, todavía no tan estruendosa como sería preciso, afecta ahora a la financiación de las haciendas municipales y a las políticas de abundancia irresponsable que muchas de ellas practicaron.

La economía no existe al margen de la política, y es algo que los ciudadanos de los países democráticos recuerdan tozudamente a sus gobernantes a la hora de las elecciones. Por eso los votantes se han alejado del proyecto europeo: lo han hecho solo después de que el proyecto europeo se haya alejado de ellos. El cambio de modelo económico al que asistimos está caracterizado por las deficiencias de los Estados-nación a la hora de controlar y regular una economía globalizada. Europa hace oídos sordos a los reiterados avisos de que, tras su debilitamiento institucional, constatable a raíz de la ampliación a 27, su capacidad de hacer frente a los problemas de un mundo globalizado no hace sino disminuir. Los Gobiernos europeos procuran inútilmente conjurar la crisis global con soluciones nacionales, mientras el poder internacional se desvanece y licua. A este paso, la Comisión será un órgano eficiente a la hora de determinar el diámetro conveniente de los espárragos en lata, pero la ausencia de una política económica y fiscal, la irrelevancia de su política de defensa y de seguridad, la inexistencia de su política exterior y la sobreabundancia del reinado de los burócratas están acabando con el proyecto que un día alumbraron los fundadores de la Europa Unida.

Muchos Gobiernos decidieron inyectar considerables cantidades de dinero en el sistema para hacer frente a la crisis de forma coyuntural, con lo que ya se sabía que el aumento de los déficits públicos sería imparable. Lo peculiar de la situación es que a corto plazo son precisas medidas que resultan contradictorias con las necesarias reformas estructurales. Ya sabíamos que un prolongado aumento de los déficits públicos acabaría pasando factura a los gobernantes, como sucede ahora en España. En nuestro caso, lo peor es que dicho déficit no ha sido motivado por medidas que contribuyeran a generar empleo o a paliar las carencias del sistema financiero, sino a establecer medidas de protección social imposibles de financiar durante un tiempo prolongado. Ahora descubrimos que, pese a tener los mejores bancos del mundo, como presuntuosamente se propagó a los cuatro vientos, el sistema financiero español está enfermo de gravedad en lo que concierne a las Cajas de Ahorro y que una intervención de algún tipo, un plan de rescate o como quiera llamarse, es más que probable, y quizá inminente. La consecuencia inmediata es que durante 2011 continuará la presión sobre el déficit público y seguiremos padeciendo una sequía considerable en el crédito a las empresas y a los particulares. En semejantes circunstancias las esperanzas de una recuperación en el mercado de empleo son ilusorias. Alemania y otros países europeos han logrado salir de la recesión, pero nuestra economía apenas se va a beneficiar de ello. El presidente del Gobierno declaró el mes pasado que todavía nos quedan cinco años para salir del túnel. Es el primer análisis realista sobre la economía española que se ha permitido hacer a lo largo de esta legislatura.

La reforma de las normas financieras y su vigilancia deben llevarse a cabo internacionalmente y es preciso establecer qué organismos reguladores, con qué facultades e instrumentos coactivos, pueden encargarse de ella. Aunque la idea de un regulador financiero global sea por el momento poco realista, la solución a la crisis pasa por una mayor coordinación de las políticas de regulación y supervisión financiera capaz de traspasar las fronteras. Es imposible mantener una moneda unificada con un solo Banco Central Europeo y desperdigar la supervisión, la inspección y la regulación entre un par de docenas de bancos centrales.

Tras los desastres generados como consecuencia de dejar la economía únicamente en manos del laissez-faire y abandonar la política a la sinrazón de la fuerza, invadiendo países para imponer a sangre y fuego no sé qué tipo de democracia, hay que reordenar el sistema económico en un entorno que recupere los valores clásicos de esta. No es verdad que los mercados tiendan al equilibrio por sí mismos; solo lo harán si están debidamente regulados y si hay una autoridad competente, legítima y reconocida, capaz de hacer cumplir las normas. Y en un mercado global, esa autoridad tiene que ser global también. De hecho, el vacío existente lo están llenando en cierta forma los poderes fácticos emergentes, como el Gobierno chino, comprando deuda de países en dificultades e implementando una política que conduce sutilmente al antiguo Imperio del Centro a practicar un neoimperialismo de corte planetario. Mientras un proceso tan complejo y controvertido se produce, Europa no acaba de aplicarse a sus deberes: ni promueve la convergencia en sus políticas económica y fiscal, ni aborda los problemas energéticos que la acucian, ni prepara soluciones futuras para sectores industriales heridos de muerte en su territorio, mientras renacen en su seno el nacionalismo, el populismo y la xenofobia. Pero, por más esfuerzos que hagan los patrioteros de todas las raleas, el papel de los Estados-nación seguirá siendo importante solo si aceptamos que tiene que ser limitado por el creciente rol de las instituciones internacionales.

Las dos grandes depresiones económicas que la historia moderna ha conocido anunciaron cambios estructurales en las relaciones internacionales y en los modelos de crecimiento. Las nuevas tecnologías y la sociedad de la información están transformando ya desde hace más de una década los modelos económicos. Esta Gran Depresión de 2008 (que en realidad comenzó ya el 2007) marcará la emergencia de China como futura próxima primera economía mundial y el establecimiento en Asia, y en países hasta ahora considerados periféricos o tercermundistas, de muchos centros de poder (económico, político y científico) que antes se ubicaban en nuestra vieja Europa. No pocos de los fundamentos de la democracia, un invento típicamente europeo, se van a ver trastocados en la nueva situación.

viernes, 7 de enero de 2011

La imposible Bélgica

Los Países Bajos del Sur baten hoy el récord europeo de país sin Gobierno

07/01/2011 EDITORIAL EL PAÍS

¿Por qué en los años treinta del siglo XIX se creó Bélgica? Una visión algo cínica, pero no sin base geopolítica, recuerda que Reino Unido no quería que Holanda, que había recibido los Países Bajos del Sur -hoy, Bélgica- al fin de las guerras napoleónicas, controlara el gran puerto de Amberes junto al de Ámsterdam. Y, tras un par de escaramuzas fronterizas y una base social de catolicismo al sur contra calvinismo al norte, amaneció un nuevo país europeo que el progreso de la democracia ha hecho casi inmanejable.

El pasado 13 de junio se celebraban las elecciones que dibujaban un consumado círculo vicioso. Siete partidos, socialcristianos, socialistas y verdes, multiplicados por dos, uno valón -francófono- y otro flamenco -neerlandófono- más los secesionistas de la Nueva Alianza Flamenca, que con un 30% de sufragios es la formación más votada, habrían de amigarse en un Gobierno cuando lo que solo une claramente a las dos mitades del país apenas es la corona que ciñe Alberto II.

Hoy se bate el récord europeo sin Ejecutivo con solo un equipo de gestión; un récord que detentan los holandeses con 208 jornadas en el limbo. En sí mismo eso no sería terrible, porque ponerse de acuerdo en vivir al día funciona -véase si no, la Italia de la Primera República- mientras que lo peliagudo es encontrar un Gobierno que represente a esa Bélgica, cuyas partes se quieren tan poco. Pero es que en medio del marasmo financiero europeo ese equipo de gestión no puede tomar las medidas necesarias con que reabsorber un déficit de 25.000 millones de euros para 2015, y aún menos resolver la disputa lingüística de cuatro pequeñas localidades próximas a Bruselas.

Desde los años setenta Bélgica se desliza de Estado unitario al grado máximo de descentralización -la confederación- y cada crisis se ha resuelto distendiendo los lazos nacionales, que hoy son de un laxo federalismo. Cada vez queda menos camino por recorrer hasta la separación. La base sobre la que se negocia ahora para formar Gobierno impone una descentralización mayor, pero aun así los nacionalistas flamencos han ahondado la crisis exigiendo un avance mayor.

Europa no necesita dos Estados belgas. Hay que exigir a los partidos que sean capaces de cuadrar ese círculo, manteniendo un esquema federal que da a cada uno mucho de lo que pide y no quita nada a nadie de lo que le pertenece.

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